UN HOMBRE REAL Módulo M7 — VIDA SOCIAL Y TRIBU ← Vida Social y Tribu
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Liderando desde el Carisma

[ M7 · C03 ]

Una vez dentro del grupo, no te limites a participar. Tienes que dirigir la experiencia emocional de los demás.

Siempre sugiere, nunca fuerces

Aprende a leer a las personas y a mostrar cómo lo que beneficia a todos también te beneficia a ti. Todos actúan según sus intereses; si quieres influir, alinéalos hacia una propuesta que satisfaga al grupo entero.

Ejemplo: organizas una salida de vacaciones con amigos. Dos aman surfear, dos prefieren nadar y dos odian el deporte pero adoran la comida. La sugerencia ganadora es ir a la playa. Siempre haz tú las propuestas: eso te perfila como líder.

Ignora los errores de los demás

Cuanto más desarrolladas tengas tus habilidades sociales, menos notarás los tropiezos ajenos. Los grandes carismáticos no se fijan cuando alguien se equivoca al hablar o derrama algo. Si a un amigo se le cae el café, no te sumes a la risa. Ayúdalo a limpiar sin darle importancia y sigue con tu conversación. Si a ti se te derrama algo, limpia sin distraerte y continúa.

A nadie le gusta que le recuerden sus errores. Cuando demuestras que tu atención está en la persona y no en el pequeño accidente, esa persona se siente valorada.

No presentes fríamente a las personas

Cuando conectes a dos personas, nunca te limites a decir: "Juan, te presento a Andrea. Andrea, te presento a Juan." Eso genera tensión. En vez de eso, piensa qué destaca en cada uno y preséntalos con un gancho.

Ejemplo: "Juan, te presento a Andrea. Andrea es redactora creativa en una empresa de suplementos alimenticios. Andrea, te presento a Juan. Juan es nadador profesional y tiene una piscina donde nos invita en verano." Juan querrá hablar de suplementos porque hace deporte, Andrea querrá saber de natación porque siempre ha querido aprender. Les has regalado una base infinita de conversación.

Si no te sientes cómodo mencionando el trabajo, usa un hobby o un talento. O algo que los une: "Carla, te presento a Hans. Hans también estuvo en el concierto de ayer."

Da una sonrisa exclusiva

Tu sonrisa es un arma poderosa, pero si la repartes igual para todos pierde impacto. Dedica un momento frente al espejo a estudiar sus variaciones. Alterna entre distintos tipos cuando saludes. Deja que tu sonrisa refleje lo que cada persona te hace sentir y guarda una sonrisa especial para quien más te importa.

Guía emocionalmente al grupo

Sé el primero en aplaudir, elogiar públicamente o expresar entusiasmo. Los líderes reales reaccionan sin mirar alrededor para ver quién más lo hace. No esperes. Di "Qué buena idea" o "Bravo" cuando corresponda. Ganas estatus ante el expositor y demuestras que confías en tu propio criterio.

Da caricias verbales

Acostúmbrate a felicitar en grupo. Utiliza refuerzos positivos: "Bien hecho", "Buen trabajo", "Qué hábil de tu parte", "Te felicito". A todo el mundo le gusta sentirse apreciado. Conviértete en quien suministra esas buenas emociones. Quien sea responsable de que los demás se sientan bien será a quien el grupo quiera seguir.

Haz preguntas para incluir a todos

Cuando seas el centro de atención, detecta quién se queda al margen y dirígele una pregunta. Puede ser la misma que te hicieron a ti o simplemente pedir su opinión. Incluir a otros demuestra que no necesitas acaparar la atención, y eso hace que disfruten más tu compañía.

Devuelve la palabra cuando alguien es interrumpido

Imagina que alguien cuenta una historia y una interrupción la corta: llega un mesero, suena un teléfono, se derrama algo. Todos olvidan el final, menos la persona que hablaba. La mayoría es demasiado tímida para retomar.

Ahí entras tú. Cuando se restablezca la calma, di: "Ahora, por favor, retoma tu historia." O mejor: "¿Y qué pasó después de que…?" completando con lo que recuerdes. Notarás la gratitud en sus ojos. Los peces gordos tienen memoria fotográfica para estos gestos y encontrarán la forma de devolverte el favor.

Pide que otros cuenten su historia

Cuando alguien te confíe una historia interesante en privado, pídele más tarde que la comparta con el grupo. Ejemplo: vas a una conferencia con dos amigos introvertidos. En el camino, uno te cuenta que conoció a Anthony Robbins el mes pasado. Cuando llegues al evento, di: "Juan, te presento a este grupo. ¿Recuerdas que el mes pasado estuviste con Anthony Robbins? Cuéntales tu experiencia."

El interés se dispara. Tu amigo queda como un gran contador de historias sin parecer presumido, porque no fue él quien lo ofreció, fuiste tú quien lo pidió. Secretamente te amará por eso. Puedes aplicar esta técnica toda la noche para saltar de grupo en grupo, presentando a tus invitados a distintas personas. No solo los conectas, sino que tienes una excusa para socializar con más gente.

Las leyes del poder en grupo (de Las 48 leyes del poder)

Robert Greene lleva siglos de historia a cuatro reglas que operan en cualquier grupo y refuerzan todo lo anterior. No eclipses al que manda: nunca dejes que tu talento haga sombra al líder del grupo, o lo activarás en tu contra; hazle brillar y te subirá contigo. Esconde tus intenciones: la impredecibilidad te protege y te da poder; quien muestra sus cartas pierde la iniciativa. Haz que vengan a ti: el que se mueve primero pierde posición; crea las condiciones para que los demás busquen tu aprobación en vez de ir tú tras la suya —eso es liderar—. Atrae atención con medida: en un mundo que ignora, ser memorable es media victoria; pero acapara con control, para no volverte carga.

Las 48 leyes del poder — Robert Greene (compendio en la Biblioteca).

La Liga de los Hombres Reales

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