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Cómo hacer que te pasen cosas buenas — Marian Rojas Estapé · Cap. 1 de 5 · ~9 min

El viaje hacia la felicidad

Destino: la felicidad

La felicidad no se define, se experimenta. Es un estado interior de plenitud que consiste en tener una vida lograda, sacando el mejor partido a nuestros valores y aptitudes. El mecanismo que la sostiene es el sentido que le damos a la vida: cuando una sociedad pierde el sentido, lo sustituye por la búsqueda frenética de sensaciones (comida, sexo, alcohol), lo que crea un vacío interior.

La verdadera felicidad no está en el tener (posesiones), sino en el ser (forma de ser y valores). La aplicación práctica consiste en reflexionar sobre qué le pedimos a la vida, identificar si perseguimos sensaciones para llenar un vacío o si construimos una vida con sentido basada en valores, y volver a los valores como guía en momentos de caos.

Vivimos en un contexto VUCA (Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad, Ambigüedad), acrónimo del US Army War College para describir el mundo post-Guerra Fría. El mecanismo de este contexto es que genera confusión y dificulta la toma de decisiones, especialmente en los millennials, que necesitan una gratificación constante para avanzar. La sobreestimulación (información, estímulos) aturde y bloquea.

La aplicación práctica es entender que vivimos en un mundo VUCA ayuda a contextualizar la ansiedad y la dificultad para comprometerse, y sirve para ser más compasivos con uno mismo y con los demás al enfrentar la incertidumbre.

La autoestima es la valoración adecuada de uno mismo. Una persona en paz y con equilibrio interior tiene un nivel de autoestima adecuado. El mecanismo es que la felicidad es el equilibrio entre las aspiraciones personales, afectivas y profesionales, y lo que se ha logrado; este equilibrio da como resultado una autoestima sana.

La aplicación práctica es trabajar en la autoaceptación y en alinear las expectativas con la realidad para construir una autoestima sólida.

La resiliencia es la capacidad del ser humano para reponerse de un trauma y, sin quedar marcado de por vida, ser feliz. El mecanismo clave para superar heridas profundas se sustenta en la solidaridad, el amor y el contacto con otros (los afectos). La psique es flexible; si la persona supera el trauma, se vuelve resiliente. Es clave no culpabilizarla y prestarle apoyo.

La evidencia proviene de Boris Cyrulnik (psiquiatra francés), cuya propia biografía (superviviente del Holocausto) y su trabajo con enfermos de Alzheimer (que olvidan palabras pero no afectos) y niños traumatizados lo demuestran. La aplicación práctica es, en la terapia, proporcionar un entorno de apoyo y cariño; en la vida, buscar y ofrecer apoyo emocional para superar las derrotas.

La Teoría del Doble Golpe explica que para que un evento perturbador se convierta en un trauma, deben ocurrir dos golpes. El primero es el evento traumático en sí. El segundo proviene del entorno (rechazo, abandono, estigmatización, incomprensión).

El mecanismo es que el segundo golpe "asienta" el trauma en la vida de la persona: si el entorno responde con apoyo y comprensión, el trauma se mitiga; si responde con rechazo o incredulidad, el daño se profundiza. Cyrulnik lo expresa citando: "Imagínese que un niño ha tenido un problema... y cuando le cuenta el problema a sus padres, a estos se les escapa un gesto de disgusto, un reproche.

En ese momento han transformado su sufrimiento en un trauma". La aplicación práctica es que al escuchar a alguien que ha sufrido un evento perturbador, es crucial ofrecer una respuesta de apoyo, validación y comprensión, evitando cualquier juicio o rechazo.

Los tres pilares de la resiliencia según Cyrulnik son: el personal (apego seguro desde el nacimiento), el contexto familiar y social (apoyo de cuidadores), y el contexto social (apoyo de la comunidad y legal). El mecanismo es que un apego seguro proporciona herramientas interiores, mientras que el apoyo familiar y social mitiga el "segundo golpe" y fortalece a la víctima.

La aplicación práctica es fomentar el apego seguro en la infancia y, en situaciones de crisis, rodear a la persona de una red de apoyo sólida.

La actitud del médico como placebo demuestra que la confianza y conexión social (cultural, educativa, religiosa) entre el médico y el paciente tiene un efecto analgésico real. El mecanismo es que el sentimiento de confianza y la esperanza de alivio hacen que el cerebro libere endorfinas, que son sustancias químicas que palian el dolor.

La evidencia proviene de Elizabeth Losin (Universidad de Miami), cuyo estudio publicado en The Journal of Pain (mayo 2017) demostró que la sensación de conexión social con el médico disminuye la percepción del dolor.

La aplicación práctica es que los médicos deben esforzarse por ser "persona vitamina", transmitiendo cercanía, una sonrisa y palabras de esperanza; el paciente debe buscar un médico en quien confíe.

El sufrimiento tiene un sentido: el dolor y el sufrimiento, aunque se eviten, poseen un valor humano y espiritual. No son un fin en sí mismos, sino un camino potencial hacia la madurez y la felicidad.

El mecanismo se despliega en cinco aspectos: 1) Valor Humano: puede elevarnos y hacernos mejores personas, enderezando vidas superficiales; 2) Reflexión: nos obliga a clarificar el sentido de nuestra vida y nuestras convicciones, derribando máscaras; 3) Aceptación de Límites: nos hace vulnerables, nos obliga a pedir ayuda y fomenta la empatía y la solidaridad; 4) Transformación del Corazón: nos acerca al alma de otros, potenciando el amor auténtico y liberándonos del egoísmo; 5) Vía a la Felicidad: si se acepta sanamente, conduce a la madurez, la entrega y el autoconocimiento.

La aplicación práctica es cambiar la perspectiva ante el dolor: en lugar de huir de él o preguntarse "¿por qué a mí?", preguntarse "¿qué puedo aprender de esto?" o "¿cómo puedo crecer a partir de aquí?".

El antídoto al sufrimiento: el amor

El amor (a uno mismo, a una persona, a los demás, a los ideales y a los recuerdos) es el único antídoto contra el sufrimiento, el dolor y la enfermedad. El mecanismo es que el amor sano y auténtico transforma el corazón, nos libera del egoísmo, nos conecta con los demás y nos da sentido; es la base de la resiliencia y la felicidad.

La aplicación práctica es cultivar activamente los diferentes tipos de amor en la vida.

El Estudio de Harvard sobre la Felicidad (Grant Study), iniciado en 1938 con 724 hombres (estudiantes de Harvard y jóvenes de barrios marginales de Boston) y aún en curso con más de 2000 hijos participantes, investiga qué hace felices a las personas. La conclusión principal es que las buenas relaciones nos hacen más felices y más saludables.

El mecanismo se despliega en tres hallazgos: 1) Conexiones Sociales: las personas con más vínculos son más felices, más sanas y viven más; la soledad mata (es tóxica, acelera el declive cognitivo y aumenta la mortalidad); 2) Calidad sobre Cantidad: lo importante es la calidad de las relaciones; los conflictos crónicos son muy perjudiciales, mientras que las relaciones cálidas protegen; 3) Protección Cerebral: las relaciones de apego seguro en la vejez protegen la memoria, mientras que las relaciones en las que no se puede confiar aceleran la pérdida de memoria.

La evidencia proviene de Robert Waldinger (psiquiatra, Universidad de Harvard). La aplicación práctica es priorizar la calidad de las relaciones sobre la cantidad, invertir tiempo y esfuerzo en cultivar vínculos profundos y de confianza, y huir del aislamiento social.

Los efectos de la risa y la sonrisa mejoran las habilidades cognitivas, las conductas sociales, la productividad y protegen la salud. El mecanismo es que la risa activa el flujo sanguíneo en la corteza prefrontal (mejorando creatividad y planificación) y altera la química sanguínea, incrementando endorfinas y protegiendo de enfermedades.

La evidencia proviene de Alice Isen (Universidad de Stanford), que demostró que las emociones expansivas (risa, humor) mejoran las habilidades cognitivas y sociales, y de un estudio en Bonn, Alemania, que mostró que la gente alegre y feliz mejora su productividad y rendimiento laboral. La aplicación práctica es usar el humor para conectar con los demás y buscar activamente situaciones que provoquen risa.

Los beneficios de cantar en grupo tienen un efecto positivo en la salud mental, mejorando el bienestar, las habilidades sociales y la sensación de pertenencia. El mecanismo es que la combinación de cantar y socializar genera un efecto impresionante en el bienestar, actuando como un "salvavidas" para la salud mental.

La evidencia proviene de un estudio publicado en Medical Humanities por la Universidad East Anglia (Reino Unido), proyecto "Sing Your Heart Out" con 120 participantes (80 con problemas de salud mental) evaluados durante 6 meses. La aplicación práctica es unirse a un coro o grupo de canto y promover actividades de canto comunitario.

Las neuronas espejo son neuronas especializadas en entender la conducta y las emociones de otros, y son la base biológica de la empatía. El mecanismo es que al observar o escuchar a alguien, estas neuronas se activan como si nosotros mismos estuviéramos realizando esa acción o sintiendo esa emoción, permitiendo la comprensión y la conexión emocional. La evidencia proviene de Giacomo Rizzolatti (descubridor).

La aplicación práctica es que contar historias es una forma poderosa de activar las neuronas espejo en los demás, generando empatía y conexión.

Los beneficios de la amabilidad (ser digno de ser amado, afable, complaciente) tienen efectos bioquímicos y fisiológicos positivos. El mecanismo es que la amabilidad genera endorfinas, reduce el cortisol (hormona del estrés) y aumenta la oxitocina (hormona del amor y la confianza), lo que mejora la hipertensión, problemas cardiovasculares y disminuye el dolor.

La aplicación práctica es practicar la amabilidad de forma genuina, ser "persona vitamina", y observar actos de amabilidad (incluso en películas) mejora el ánimo.

El cortisol

El cortisol tóxico es una hormona necesaria para la supervivencia, pero cuando se mantiene elevado de forma crónica (por estrés, preocupación constante o trauma) se vuelve "tóxico" y dañino.

El mecanismo es que el cuerpo y la mente no distinguen entre una amenaza real y una imaginada (preocupación); vivir en un estado de alerta constante mantiene el cortisol alto, lo que provoca una cascada de síntomas físicos y mentales. El aparato digestivo juega un rol clave en la inflamación asociada al cortisol.

La aplicación práctica es identificar las fuentes de estrés crónico (preocupaciones, perfeccionismo, personas tóxicas) para poder gestionarlas y bajar los niveles de cortisol.

Ni lo que pasó ni lo que vendrá

El secuestro de la amígdala es una reacción emocional intensa e inmediata, desproporcionada a la situación, que "secuestra" la capacidad de pensar racionalmente.

El mecanismo es que un estímulo (recuerdo, situación) activa la amígdala (centro de procesamiento emocional del cerebro) de forma tan intensa que "desconecta" la corteza prefrontal (centro de la razón y el control); la persona reacciona de forma instintiva (lucha, huida, parálisis) sin poder pensar con claridad.

La aplicación práctica es reconocer los signos de un secuestro de la amígdala (aceleración del pulso, sudoración, sensación de pánico) para poder aplicar técnicas de regulación emocional (respiración, distanciamiento) antes de reaccionar.

Vivir el momento presente

El Sistema Reticular Activador Ascendente (SRAA) es un conjunto de neuronas en el tronco del encéfalo que filtra la información sensorial y determina a qué prestamos atención. El mecanismo es que el SRAA actúa como un filtro: solo permite que una pequeña parte de la información que recibimos llegue a la conciencia, y lo que pasa el filtro depende de nuestras creencias, intereses y estado de ánimo.

Si estamos enfocados en lo negativo, el SRAA nos mostrará más negatividad. La aplicación práctica es entrenar la atención para enfocarla en lo positivo, cambiando el "filtro" del SRAA mediante la práctica de la gratitud y el enfoque en lo que queremos ver.

La neuroplasticidad y la atención se refieren a la capacidad del cerebro de cambiar y reorganizarse a lo largo de la vida, siendo la atención el motor de la neuroplasticidad.

El mecanismo es que aquello a lo que prestamos atención se fortalece: si nos enfocamos en pensamientos negativos, las conexiones neuronales asociadas se vuelven más fuertes; si entrenamos la atención en lo positivo, creamos y fortalecemos nuevas conexiones.

La aplicación práctica es que la meditación y el mindfulness son herramientas para entrenar la atención y, por lo tanto, para esculpir el cerebro hacia un estado más positivo y equilibrado.