← Psicología oscura
Psicología oscura — Steven Turner · Cap. 1 de 7 · ~3 min

El poder maquiavélico

Definición y origen del concepto

El poder maquiavélico se define como la capacidad de un individuo para disociarse por completo de sus emociones y moral, utilizando artimañas e hipocresía para conseguir control sobre otros y lograr fines egoístas. El mecanismo que lo activa es la desconexión de la empatía y la compasión, lo que permite al maquiavélico manipular sin remordimientos.

Utiliza un alto coeficiente intelectual (CI) para planificar y ejecutar sus estrategias, mientras que su bajo coeficiente emocional (CE) le permite ignorar el daño causado. Ve a las personas como "peones" en un juego donde el único objetivo es ganar o mantener el poder. El concepto se origina en los escritos de Niccolò Machiavelli (siglo XV, El Príncipe).

Se mencionan líderes históricos como Julio César, Luis XI de Francia, Catalina de Médici, Otto Von Bismarck, François Mitterrand y Félix Houphouët-Boigny como ejemplos de su aplicación.

Los ocho rasgos característicos

El primer rasgo es la falsedad: actuar de una manera con una persona y ser completamente diferente a sus espaldas. El mecanismo es que la falsedad crea una niebla de confusión y desconfianza; al no saber nunca cuál es la verdadera intención del maquiavélico, los demás son más fáciles de controlar, ya que no tienen una base sólida para predecir su comportamiento.

El segundo es la astucia: talento para salirse con la suya mediante engaño y picaresca. El mecanismo es que permite navegar situaciones complejas y explotar lagunas en las reglas o en la percepción de los demás. El tercero es el narcisismo: exagerada prepotencia y sentido de superioridad, aunque a menudo se retratan como nobles y humildes.

El mecanismo es que el narcisismo es la base de su desconexión emocional; al creerse superiores, no consideran que los demás merezcan empatía, y su propia importancia justifica cualquier acción.

El cuarto rasgo es la creencia de que el fin justifica los medios: no hay nada demasiado inaceptable (incluyendo asesinato, tortura, encarcelamiento) para alcanzar un resultado conveniente. El mecanismo es que esta creencia elimina cualquier barrera moral, permitiendo al maquiavélico cometer actos atroces sin remordimiento, ya que el resultado final es lo único que importa.

El quinto es ver a todos como parte de su juego: no ven a las personas como individuos con sentimientos, sino como "peones". El mecanismo es que al deshumanizar a los demás se facilita la manipulación, ya que no hay necesidad de considerar el bienestar de un "peón". El sexto es sobresalir en control y manipulación: orquestan situaciones para que la gente crea que actúa por su propia cuenta.

El mecanismo es que al hacer que la víctima crea que sus decisiones son libres, se evita la resistencia y el conflicto directo, haciendo el control invisible.

El séptimo rasgo es preferir ser temidos que amados: aunque desean ser amados, confunden el miedo y el "respeto" con el amor. El mecanismo es que el miedo es una herramienta de control más fiable y predecible que el amor, ya que asegura obediencia mientras que el amor puede ser voluble.

El octavo es no revelar sus verdaderas motivaciones: nunca muestran sus motivaciones reales, ni siquiera a sus colaboradores más cercanos. El mecanismo es que mantener las motivaciones ocultas impide que otros puedan anticipar sus movimientos o formar una oposición, manteniendo a la gente dependiente y desorientada.

La triada oscura

El maquiavelismo es uno de los tres tipos de personalidad de la triada oscura, un grupo de personalidades malévolas y socialmente aversivas. El mecanismo que lo diferencia del narcisismo (grandiosidad) y la psicopatía (falta de empatía y comportamiento antisocial) es su enfoque en la manipulación estratégica y la explotación cínica de los demás para obtener poder.

El concepto fue popularizado por investigadores como Delroy Paulhus y Kevin Williams en 2002.